martes, 23 de octubre de 2012

Ok, este shot fue creado para mi amada Lilo :3
I Love Ya hun <3

-         -  ¿Nerviosa?
-         -  Sí – respondí sin siquiera mirar a quien me hablaba.
-         -  ¿Es tu primera audición?
-         -  No, ya había hecho bastantes pero… esta vez es especial: QUIERO el papel – puntualicé.
Dejó de hablarme. No estoy segura so lo imaginé o no, pero sentí que alguien tomo un mechón de mi cabello ligeramente, muy sutil.
Escuché que se alejaba.
-          - Hopkins, Rita – me llamaron. El estomago se me hizo nudo. Inspiré y caminé hacia el centro del escenario.
-          - Nombre – una voz masculina, inmersa en la oscuridad de las butacas para la audiencia, me exigió. Me pareció algo tonto, ya que acababan de llamarme, pero aun así respondí.
-        -  Edad – otra voz, esta vez de mujer, pero no por eso menos firme.
-        -  17
-         - Eres joven – una vez que mis ojos se habituaron a la oscuridad de la zona en donde se encontraban los jueces, identifiqué a quien me hablaba: estaba vestida como una típica maestra de actuación. Muy extravagante para mi gusto
-         - ¿Por qué deberíamos contratarte? Supones un riesgo para la compañía al ser tan joven – observó
Eso me enfadó.
-         - Tengo la experiencia necesaria – respondí, incluso más firme de lo que se requería – Cumplo con la mayoría de los requisitos.
-         - Número telefónico – pidió otra voz. Era la misma que me había preguntado si estaba nerviosa hace unos minutos, antes de salir al escenario. Aquello me desconcertó. Entrecerré los ojos para poder distinguir su rostro… Y vaya que lamenté no haber volteado la primera vez que me habló. Era fascinante. Sin embargo, no ocupaba el lugar adecuado: estaba un par de hileras más atrás, en cuclillas encima de la butaca.
-        -  Señor Tomlinson – lo reprimió la única mujer jurado – Dejemos que nos muestre lo que tiene.
Bajé mi mochila, inspiré hondo y comencé mi diálogo muy bien estudiado
-        -  ¡Que no, he dicho!
Se me quebró la voz al final. Carraspeé. Me hizo sentir cómo una novata, vulnerable al jurado. Mis manos comenzaron a sudar. Suspiré entrecortadamente. Con el rabillo del ojo noté que la juez parecía cansada, tal vez harta de presenciar a inexpertos. Entrecerré los ojos, recelosa. Yo no era una más del esos. Comencé de nuevo.
-       -   ¡Que no, he dicho! ¡Mi caso debe ser estudiado señor Mc’Gregor! No estoy mintiendo.
    El joven identificado cómo “Tomlinson” subió de un ágil movimiento al escenario.
-         -  Entonces ¿por qué todo apunta lo contrario señorita Karr? – era la siguiente línea del guion. La del espía bien entrenado, Mc’Gregor. La voz del chico era la adecuada; su porte, majestuoso; su presencia, ineludible.
-      -    Tal vez por que no se ha tomado la molestia en revisar el expediente
-      -    No creo que sea necesario – me miraba directo a los ojos
-       -   ¿Es eso? ¿O simplemente no es quien dice ser?
No sé cómo fue, ni cómo funcionaba aquella magia, pero su presencia y aquella mirada me incitaban a ser más fuerte, a ser el personaje de Carmin Karr: seria y seductora secretaria y espía.
-      -    ¿Qué es lo que sabe? – continuó con las líneas. Mientras más decíamos, más nos aproximábamos el uno del otro.
-      -    Lo necesario
-      -    ¿Quién se lo ha dicho?
-      -    También tengo mis contactos, señor Mc’Gregor.
-       -   Exijo me diga en este instante cuánto sabe al respecto.
-        -  Apuesto que…
-        -  ¡Alto! – la juez interrumpió mi dialogo– Suficiente niña, te llamaremos ¿sí?
Él  y yo aún nos mirábamos, inmersos en la escena y en nuestro respectivo personaje
-     -     De acuerdo – murmuré viendo por última vez aquellos ojos azul grisáceo. Tal vez no los volvería a tener así de cerca. Tomé mis cosas y salí del escenario. Mientras caminaba podía sentir la mirada del chico en mi espalda. Mi sonrisa interna se ensanchaba gradualmente. Él también había capturado mi atención.

martes, 2 de octubre de 2012

Por ahora, eso eso todo.
Les estaré subiendo mensualmente, se viene un shot que espero les guste.
Gracias por leer y comentar.
"Won't let you hurt me anymore..."

Este shot es... diferente. Por eso me gusta. Y esta 
basado en hechos reales que le sucedieron a la
autora (yo)...
Enjoy







FEELINGS vs. ACTIONS

                                  -           ¿Conoces a One Direction? – me miraron con esos ojos brillantes y enormes que surgen cuando hablas de algo que te interesa mucho. Antes de su pequeña pregunta estaba riendo con sus amigas, al parecer ellas eran directioners, todas. Creo que habían hecho una broma con la palabra “tacos” en ella.
Suspiré ruidosamente y puse los ojos en blanco.
-          No – le respondí cortante y me alejé de ese lugar. No tenía por qué escuchar eso todo el día.
El día transcurrió de modo rápido y borroso. Al final de clases mi madre pasó con la camioneta. Estaba despeinada y con sus lentes de sol arriba de la cabeza. La miré desde afuera con una mueca.
-          Vamos cariño, no tengo tiempo para esto. Sube, tendré que llevarte al trabajo otra vez.
Gemí dramáticamente y eché la cabeza hacia atrás, hastiada. Odiaba ir a su trabajo.
Me tenían sentada en un asiento parecido al de un director de cine, en cambio, yo era invisible para todos. Todos los trabajadores andaban de un lado para otro con las manos ocupadas, sus semblantes claramente estaban muy estresados. No me sorprendería que todos compartieran el mismo padecimiento: colitis nerviosa.
Pensaba en los temas de la escuela y en mi día cuando un perfume diferente llenó la habitación. Se arcaban. Mi corazón latió rápido y el nervio recorrió mi cuerpo. Suspiré bruscamente. Al primero que vi fue a Harry.
No podía evitar “babear” al verlos. Eran perfectos. No me consideraba directioner, ni mucho menos, sólo digo que eran algo demasiado agradable a la vista…
Sentí un golpe en la coronilla, volteé y vi que Harry se alejaba. Me había golpeado con el índice, ya saben, ese golpe rápido y hábil que haces interponiendo el pulgar ante el índice y sacándolo este ultimo con fuerza. Hice un gesto de desagrado.
-          Hola Nelly – me sonrió Niall. Yo sólo moví mi mano, aun viendo a Harry alejarse. Estaba llena de resentimiento, sentía como los ojos me ardían. Aquí venían las lágrimas.
-          Discúlpalo Nelly, tuvo un mal ensayo – me dijo Liam con la disculpa en los ojos. Yo sonreí.
-          Está bien, no importa.
Louis pasó y me dio un rápido  beso en la mejilla. Zayn rozó ligeramente mi mano. Caminaron de largo a sus camerinos, demasiado ocupados para una charla insustancial. Así era siempre.
Me quedé así, ahora viendo a la nada, ya que se habían ido.
-          ¿Chris? ¿Te importaría ir por un café para mamá? – me miraba con ojos de perrito. Mi nombre es Christine, pero los chicos me dicen Nelly, no sé por qué.
Sólo me levanté y salí de la arena.
Cualquiera que pasara por el lugar, diría que una colonia de campers se había instalado, pero no. ¡One Direction estaba en la casa, nena! Suspiré ¿Cuánto duraría esto?
-          ¡Nelly!
Supe que era alguno de los chicos, en primer lugar, por la voz y en segundo por qué nadie más me llamaba así. Se trataba de Zayn, que se aproximaba a mí al trote.
-          Perdona a Harry, últimamente ha estado un poco extraño e intentamos saber qué le pasa pero…
No dejé que terminara porque alcé una mano.
-          Descuida, lo entiendo, figuras públicas como ustedes deben llevar vidas difíciles. Está bien, por favor olvídenlo.
Zayn sonrió entre apenado y flaqueando a mi petición.
-          ¿Puedo acompañarte? – me pidió con una sonrisa.
-          Claro – solté casi como un reflejo. Me maldije internamente.
-          Y… ¿a dónde vas? – me miró curioso.
-          ¡Oh! Voy a comprarle un café a mi madre –había olvidado por qué esta afuera y podía aventurarme a decir que hasta mi nombre, todo por que el muchachito era demasiado estético a la vista de los mortales. Y su espejo lo sabía. No entendía cómo es que podía pasar la mayor parte del tiempo viendo su reflejo en cualquier superficie que se lo permitiera. ¿Tanto necesitaba corroborar que era bonito? Lancé una mirada fugaz a su rostro y pude ver que me miraba pensativo. Miré hacia otro lado y seguí caminando.
-          Y ¿cómo te fue en la escuela? – soltó de repente.
-          ¿Qué? – no podía imaginar que a alguien cómo É-L le interesara mi vida o lo que ocurría en ella.
-          ¿Cómo te va en la escuela?-  repitió esbozando una sonrisa- Hace un tiempo que no estoy en una.- rio.
Suspiré internamente. Intentaba ser sociable.
-          Pues… bien, ya sabes, materias, profesores, compañeros… Todo es una locura.
Me sonrió.
-          Apuesto a que sí
Me abrió la puerta del expendio-tienda de café. Me sentí halagada. Nadie hacía eso conmigo. A penas pisamos el lugar, las adolescentes de ahí comenzaron a gritar y volaron hacia nosotros, bueno, hacia Zayn.  Comenzaron a llorar y a husmear en sus bolsas en busca, supuse, de un bolígrafo y papel. Yo sólo me aparté, tenía intenciones de esperarlo pero al ver que otras chicas, viendo desde afuera del establecimiento, llamaban a más chicas, decidí ordenar el café de mi madre.
A pesar de que tardaron en dármelo, Zayn aún no terminaba de atender a sus admiradoras. Miré unos segundos más a la bola de niñas, ligeramente podía distinguir la cabeza de Zayn entre tanta gente. Suspiré derrotada y me fui.
Había caminado cerca de media cuadra cuando me llamó.
-          ¡Nelly! ¡Espera! – llegó hasta mí – Lo siento, no fue mi intención…
Negué con la cabeza
-          No es tu culpa – en realidad si estaba un poco molesta, pero era cierto, él no contrató a esas chicas.
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-          ¡Me lleva! ¡Ni siquiera pude hacer algo bien por ella!
-          ¿Qué pasó?- Niall se levantó del asiento para recibirme.
-          Intentaba disculparme con Nelly, por todo lo que le hace “rizos”, pero las fans se dieron cuenta de que yo estaba en la calle y… bueno, ya se imaginarán el resto – atropellaba mis palabras, estaba molesto.
-          Tranquilos chicos, veremos la forma de compensárselo – nos tranquilizó Liam- Y en especial tú, Harry.
El interpelado gimió, desesperado y salió enfurecido de nuestro camerino, no sin llevarse a Louis consigo.
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-          Ok, haré esto rápido y simple – le dije.
-          ¡Oh, Harry! ¡Acepto! ¡Sí quiero casarme contigo! – exclamó Louis.
-          ¿Qué? – respondí sacudiendo la cabeza – Creí que tú y yo ya estábamos casados…
Lou sonrió ampliamente y me dio un codazo, coqueto. Yo le sonreí.
-          Bueno, ya dime qué pasa – me dijo - ¿Por qué me trajiste al cuarto de limpieza?
“Muy romántico” suscité en mi mente. Pero regresé a lo que me acuciaba. Suspiré, apreté los labios y los puños, para al final decir con los ojos cerrados para evitar ver la reacción de Louis:
-          Me gusta Nelly
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De nuevo en la silla. A veces era interesante estar en ese lugar en específico – a un costado del escenario – pues podías ver cómo todo se desarrollaba: estaba perfectamente organizado y coordinado. Parecía que cada quién hacía algo minúsculo y de poca importancia, pero si lo analizabas desde aquel asiento, te dabas cuenta de que si alguno de ellos faltaba, quien fuera – incluso Kurtis, el chico que traía las donas – todo se desmoronaba.
Sentí el golpe en mi cabeza, otra vez:
-          ¿Qué ves, cabeza de puré de zanahoria?
Era Harry, de nuevo. Pasó a mi lado y ni siquiera me vio. Pero por suerte, Louis iba detrás de él y le dio una nalgada como reprimenda. Ok, no fue tan bueno ver eso. Apoyé mi frente en el descansabrazo de la silla, dejando que mi cabello naranja nublara mi vista, esperando que con eso dejara de ver a Harry Styles, sin resultados.
Pude sentir que alguien alborotó mi cabello de forma amigable, segundos después descubrí que fue Niall que pasaba cerca de mí. Pero no me moví, seguía viendo a Harry a través de mi cortina de cabellos naranja. Alguien más apretó cariñosamente mi hombro – Liam – y por último, Zayn depositó un beso tierno en mi mejilla.
Seguía sin moverme. Triste por que el chico que me gustaba me trata como a un paria. También tenía mis sospechas de que yo le gustaba a Zayn, pero cuando llegaba a materializar ese pensamiento en mi cabeza, me daba cuenta de que era totalmente absurdo y lo desechaba por completo.
Me puse de pie para buscar a mi madre. Minutos después, vagando por el lugar, la encontré detrás del escenario, casi hasta el fondo, con una paleta que sostenía un bonche de papeles y hablando con un alguien que me parecía se llamaba Paul. Hablaban de la hora aproximada en que terminaría el concierto. Aguardé unos minutos, esperando al menos que mi madre notara mi presencia, cosa que nunca pasó. Cuando Paul se fue, me acerqué a ella.
-          ¿Me puedo ir a casa? Tengo mucha tarea y son cerca de las seis, no terminaré a tiempo – sí tenía tarea, y sí me preocupaba entregarla al día siguiente, pero lo que en realidad buscaba, era evitar a Harry, evitar que me siguiera lastimando. Al menos por hoy.
-          ¡Oh, cielo! – me miró apenada - ¿Por qué no vas a la camioneta por tu mochila y comienzas aquí? Tenemos internet inalámbrico, podrías buscar cosas en tu celular…
Suspiré, cansada. La próxima vez me pondría a llorar.
Y así lo hice. Batallé un poco para bajar mi mochila de la camioneta, pues estaba repleta de libros y demás. Me instalé en un rincón aún más apartado que la silla de director. Me senté en una banca pegada a la pared, recogí mis piernas hacia mi pecho y comencé a trabajar.
Batallaba con el resultado de una operación cuando los chicos volvieron a salir del escenario
-          Hola, Nelly – me saludó Liam, amable como siempre - ¿Podemos ayudarte en algo?
-          Hummm… Estoy resolviendo la tarea de Álgebra…
-          ¡Genial! Mi favorita – exclamó Zayn, sentándose a mi lado y quitándome la libreta de las manos. Comenzó a murmurar las operaciones de mi libreta, pensativo. Liam se sentó a un lado de Zayn, analizando los problemas. Niall se sentó en el suelo, justo en frente de mí.
-          Tres son multitud – me sonrió – Además, no soy tan bueno en eso.- se apenó. Yo le sonreí amable.
Louis y Harry aún estaban de pie, a unos pasos de Niall. El de chinos estaba estupefacto.
-          Vámonos, Louis, este lugar es para nerds.
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-          ¡¿Qué diablos haces?! – le di un zape.
Él sólo cubrió sus ojos con ambas manos
-          ¡No sé! ¡Soy un tonto! ¡Ni siquiera sé cómo reaccionar cuando ella está cerca!
-          ¿Y por eso la tratas cómo basura? – comenzaba a enfadarme con él. Simplemente no era justo lo que le hacía a Nelly.
Lo único que hizo fue salir de golpe del reducido cuarto de limpieza.
-          ¿A dónde vas? – exigí saber. A veces, muy de vez en cuando, le robaba el papel a Leyum – Se supone que no podemos salir solos y menos aún sin Paul.
-          Necesito aire – me respondió serio antes de salir por una pesada  puerta gris.
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-          Cucharas – me dijo muy serio.
-          ¿Qué? – le pregunté extrañada
-          Oh, sí. Le teme a las cucharas – corroboró Niall como si se tratara de algo muy simple y fácil.
-          Cuando te esté molestando o quieras que se aparte sólo tienes que mostrarle una y sale disparado, lejos,  muy lejos del lugar – me dijo Zayn.
Reí, divertida.
-          Muy bien, te toca girarla – le indiqué a Liam. Él así lo hizo.
Jugábamos botella. Acabamos con mi tarea en lo que canta un gallo, claro, con la ayuda de cuatro chicos ¿Quién no la termina en cuestión de minutos? Estábamos en su camerino, riendo y confesándonos cosas. Después de varios giros, la tapa de la botella me señaló a mí, y el otro extremo, a Louis. Me miró directamente a los ojos por unos segundos, que para mí fueron muy largos, comenzaba a ponerme nerviosa cuando se despegó y me dijo decidido:
-          ¿Quién te gusta? – tenía una sonrisa pícara en el rostro. Automáticamente giré mi cabeza para evadir la mirada de los cuatro. Comenzaba a ruborizarme.
-          Siguiente pregunta – pedí.
-          Oh, no, la pregunta es la pregunta: debes responderla – Niall me miró con ojos divertidos.
Los segundos pasaban y los chicos sólo esperaban por mi respuesta. Una pequeña parte de mí me decía que ya lo sabían, o al menos se lo imaginaban. Mis manos comenzaron a sudar mientras sopesaba el decirles la verdad o mentirles…
-          Un chico de mi escuela – apenas si abrí la boca para decirlo muy rápido.
-          Muy bien – dijo Louis, sopesándolo todo – Ahora, dímelo mirándome a los ojos.
Podía sentir la mirada de los chicos encima de mí. Los cuatro, al mismo tiempo. Bajé la mirada a mis manos, suspiré profundamente y alcé la vista para encararlos.
-          ¡Harry! – salté ligeramente -¿Dónde te habías metido? – lo cuestionó Liam cuando llegó al camerino
-          Fui a tomar aire – dijo sin siquiera vernos, pasando de largo a los sillones, lejos de nosotros.
-          Bueno, ven a jugar con nosotros – lo invitó Louis- esto se está poniendo muy bueno.
Me dedicó una mirada llena de significado. Niall le dio un codazo.
-          Hummm – Harry me miró de reojo – No lo creo, estoy cansado.
Noté que Zayn tensó un poco la mandíbula pero Liam pasó una mano por su brazo para tranquilizarlo. Yo también tenía ganas de golpearlo, en cambio, me quedé sentada en el piso, enfrente de una mesita de centro.
Harry abrió el refrigerador que estaba a un lado mío, sacó una bebida, volvió a pasar de largo y fue a recostarse de nuevo en los sillones. Alguien tocó la puerta del camerino.
-          ¡Hora del último ensayo, chicos! – escuché la voz de Ben, ayudante de mi madre, desde la otra puerta.
Zayn, Niall, Liam y Louis se pusieron de pie de inmediato y se disponían a salir. Estaba segura de que lo había escuchado, a pesar de eso, Harry seguía inmóvil.
-          Puedes quedarte aquí si quieres – me ofreció Louis con una sonrisa pícara – A nosotros no nos molesta.
Me guiñó el ojo, al final. Sentí un retortijón en el estomago cuando Harry y yo nos quedamos solos en el gran cuarto. Ninguno de los dos nos movimos.
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En mi interior maldecía a Louis, había hecho esto a propósito, ahora Nelly y yo estábamos solos en el camerino. Me puse nervioso, y por lo mismo, no pude ni moverme. “¡Hazlo!” una vocecita en mi cabeza me indicó. Apreté los labios y me puse de pie, decidido, caminé hasta ella.
-          Nelly – me senté en la mesa de centro, enfrente de ella. Sus ojos se hicieron más grandes y brillantes. Mi corazón se detuvo unos segundo al ver aquello, sólo para volver a latir como loco. Suspiré profundamente, buscando las palabras para decirle algo, lo que fuera.
-          ¿Sí? – me miró a los ojos, curiosa.
-          Cierra la puerta cuando salgas ¿quieres?
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Cuando salió, abracé mis piernas y comencé a llorar desconsolada. Esto era imposible, me habían tratado mal antes, claro, pero nunca así. Y me dolía demasiado porque, esta vez, la persona que me pateaba el trasero era de quien estaba enamorada. Sabía que no debía permitirlo, que me debía importar más mi persona sobre cualquier otra cosa, pero no podía: Harry era todo para mí, él tenía el poder de llevarme al fondo del mar o ponerme sobre la nube más alta.
Alguien abrió la puerta de golpe
-          Sólo vine por mi agua chicos, no los molesta…
Niall me vio desecha en el suelo, con la cara bañada en lágrimas.
De inmediato me abrazó, fuerte, de una manera que había necesitado desde hace… prácticamente desde que mi madre aceptó este trabajo. Ambos guardamos silencio, tal vez por que ninguno de los dos sabíamos qué decir. Mi cuerpo se estremecía, logrando que el de Niall también se moviera.
-          Por favor no llores, no es bueno. Las chicas lindas no deben derramar una sola lágrima – me indicó como si tuviera cinco años. Sonreí entre sollozos. Se separó de mi para ofrecerme un pañuelo.
-          Debo irme al ensayo, pero puedes quedarte aquí todo el tiempo que quieras. Te doy permiso para que comas la cena de Harry – salió entre queriendo y no.
Ahora estaba mejor, ese rubio tenía poderes mágicos, no me sorprendía que lo llamaran “duende”. Me quedé mirando el cuarto unos segundos más, esperando que lo rojo de mi cara se pasara rápido. Suspiré y me abracé a mí misma, levantándome del piso para salir finalmente. Caminé animadamente, dispuesta a hablar con Harry y explicarle todo lo que me pasaba. Lo que vi a continuación, fue sólo el comienzo
Harry abrazaba a una rubia, alta, de cuerpo perfecto. Sentí que todo se me venía abajo. Ella estaba de espaldas, así que él fue el que me miró primero, y al hacerlo, me dedicó una sonrisa que se clavó profundamente en mi corazón: se burlaba de mí. Podía sentir como los brazos se me debilitaban y mis piernas temblaban. Él la abrazó aun más fuerte. Solté un gemido quedo de dolor. Le dio un beso en el cuello, a lo que ella respondí con facilidad. De repente ella volteó y me vio ahí, de pie, casi apunto de morir. La chica se dio cuenta de la intención de Harry y le dio una cachetada al instante, y salió del lugar. Por increíble que parezca, a mi también me dolió el golpe.
Harry me miraba, sin ningún atisbo de arrepentimiento. Yo estaba paralizada, sin saber precisamente que hacer. Él caminó hacia mi y de dio un beso. Por unos minutos no reaccioné… Hasta que recordé lo que había pasado hace unos segundos y lo separé de mí.
-          ¿Qué diablos haces? – mi voz tenía un tono agudo que hasta a mí me sonó raro.
-          Me gustas, Nelly – intentó besarme de nuevo. En automático di un paso hacía atrás.
-          ¿Qué? – eso era una locura. Lo miraba a los ojos, ceñuda. Él parecía sorprendido de haberlo dicho.
-          ¿Crees que puedes patearme y luego besarme como si nada pasara? ¿Crees que no siento nada? – ahora mi ira fluía cual agua – Yo también sentía algo por ti, un minuto antes, antes de que abrazaras a esa chica, pero ahora, me doy cuenta de que eres un caso perdido, que realmente no tiene caso seguir a tu lado y ¿sabes algo? No pensaba hacerlo. Mi corazón tardará en alejarse de ti, lo admito, pero logrará olvidarte al recordar todas las cosas que me has hecho. ¡Corre tras ella! ¡Vamos! – a estas alturas, lágrimas de enojo rodaban por mis ojos- ¡Dile que la amas! A mi ya no me importas…
Esta última frase salió de mis labios como una exhalación. De golpe mi madre, Louis, Niall, Zayn y Liam aparecieron detrás de Harry, seguro habían escuchado mis gritos. La cara de Harry era indescifrable. Al ver que nadie hacía nada, me di media vuelta y comencé a correr, quería salir de ese lugar que había sido testigo de cómo Harry Styles me hería día tras día, cada vez más profundo. Empujé la gran puerta gris: de inmediato sentí al aire y la lluvia gélidos contra mi rostro. Esto dio pie a que corriera aún más rápido. En realidad no sabía a donde me dirigía, sólo sabía que quería estar lejos de Harry, lejos de todo lo que me recordara a él…
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Todos me miraban. Mis amigos se habían puesto en poco nerviosos y tensos  ante mi silencio repentino. El entrevistador me miró entre divertido y nervioso.
-          Harry Styles , te repetiré la pregunta hijo: ¿alguna vez has cometido un enorme error del que te arrepientes?
Estábamos en vivo, en cadena nacional, respondiendo tweets de nuestras fans. Lo único que pude hacer fue aclarar mi garganta y reacomodarme en mi asiento. Suspiré, arreglé el moño en mi cuello. El entrevistador rio:
-          Parece que estas chicas lo han dejado sin palabras, vamos a unos comerciales y regresaremos cuando este muchacho recupere el color
Logró que la audiencia y Louis se rieran.
-          No – indiqué firme. Actuaba por simple inercia, antes me había arrepentido por no hacer caso a aquella vocecita en mi cabeza, de eso hacían meses ya. Caminé directo a la cámara y hablé con voz firme:
-          Nelly, si estás viendo esto, yo espero que sí, quiero que sepas que lo lamento y que soy un completo tonto. Espero logres perdonarme por que, no planeo irme de continente sin verte al menos. Te quiero-
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La pantalla se cubrió de rayas verticales de colores. Cortaron la señal.
 Me quedé estática, parpadeando ante la televisión antes de reaccionar y salir corriendo de casa, directo al set donde estaba One Direction. 

Una noche no tan tranquila...

Estaba en mi cama, intentando leer mi libro favorito. Eran cerca de las diez de la noche. Mientras leía, en mi mente resonaban sus palabras…
-        -  Suelo ir muy seguido a fiestas y cosas así
La música de la escuela próxima a mi casa se escuchaba en toda la colonia, cosa que me molestaba bastante: no podría dormir. Así que ideé leer hasta el cansancio extremo… Pero la voz de Harry era más fuerte que la música de la fiesta escolar.
“Fiestas y cosas así”…
“Muy seguido”
Gemí y enterré mi cara entre mis almohadas. ¿Cómo es que podía tener de mi mente a tal grado? Alguien abrió la puerta de mi habitación.
-          -¿Qué esperas? – mi hermano apareció perfectamente arreglado y perfumado. Sin duda no iba a perderse la oportunidad de acudir a una fiesta, mucho menos si se trataba de una que se hallaba a unos pasos de la casa…
-        -  ¿De qué hablas? – me incorporé – No iré a ningún lado, sabes bien que no es mi estilo
-          Vaaaaammooooosssss – me miró con ojos enormes y tiernos- Mi hermana gemela tiene que estar conmigo la mayor parte del tiempo…
-       -   ¡Agh! – exclamé levantándome de un salto. En realidad no éramos hermanos gemelos, así nos decíamos por que somos muy unidos – Sólo un rato.
Observaba a las chicas bailar desde una esquina muy apartada por no decir que invisible. “Yo no podría mover el cuerpo así ni aunque quisiera” me dije mentalmente.
Escuché la estrepitosa risa de mi hermano, desde el otro lado del lugar, cerca de la barra de bebidas. Desde luego, ya había hecho nuevos amigos. Él era casi lo opuesto a mí. Observó que lo miraba.
Tomó una bebida recién preparada con la mano libre- en la otra tenía la suya – y se encaminó a donde yo estaba.
-       -   ¿Ya bailando? – me dijo sarcásticamente.
Me tendió el vaso rojo. Cómo respuesta, le hice una mueca desdeñosa.
-      -    Vamos, te soltará un poco… Socializa – me dijo al final antes de irse de nuevo a la barra.
Miré por unos momentos aquel líquido burbujeante.
No tenía por qué quedarme en este lugar por más tiempo… Me encaminé a la salida, pasando entre los que bailaban, tratando de no resultar golpeada o que me tiraran la bebida encima.
-    -      ¿Camille? – escuché a mis espaldas.
“No esa voz. No esa voz tan familiar, por favor NO” pensé. De inmediato apreté fuerte los ojos antes de darme la vuelta para encararlo.
-    -      Hola, Harry – le dije con una gran sonrisa.
-     -     ¡Qué sorpresa que estés aquí! – me miró de pies a cabeza - ¿Bailas?
Se me escapó una risita tonta.
-    -      Por supuesto que no – respondí – No es de mis mayores habilidades, pero gracias.
En lugar de sonar amable y educada, había salido todo lo contrario de mis labios. Podía imaginar a mi hermano golpeándose la frente con la palma de la mano a causa de mi mínima capacidad para charlar.
-     -     Está bien – parecía un poco incrédulo ante mi negativa – Nos vemos luego entonces
Se dio media vuelta y se alejó, caminaba hacia la pista de baile… Quise detenerlo y arreglar mi metida de pata, en cambio, me quedé paralizada, con el vaso en la mano, mirando cómo hablaba con una rubia, luciendo su brillante y perfecta sonrisa. Quise golpearme a bofetadas.
De repente alguien me empujo. Giré la cabeza para ver de quién se trataba: mi hermano. Sin duda lo había hecho a propósito. Suspiré, miré por última vez aquella bebida… Antes de tomarla toda de un jalón. Azoté el vaso en una mesa próxima, logrando que sus ocupantes me miraran raro.
El ardor en mi garganta era fuerte, comenzaba a sentir algo mezclado entre mareo, adrenalina y sedantes. Me dirigí al baño de chicas, si iba a bailar con Harry, tenía que lucir bien.
Me miré al espejo, alboroté mi cabello, amarré la blusa que traía puesta a la altura de mi cintura y el toque final: desabotoné un par de botones de mi blusa a cuadros roja.
Una vez afuera, varios chicos me miraban extrañados, sorprendidos y algunos otros, con ojos de deseo. Esto último me ruborizó, pero sólo tenía un objetivo.
Logré divisarlo entre la gente que bailaba, cuando me acerqué más, noté que bailaba con la rubia, demasiado cerca. Entrecerré los ojos, remangué mi camisa y exhalé de golpe.
De un caderazo y un codazo logré quitarla de encima de Harry, a quien le dediqué una sonrisa ligeramente apenada. Él me devolvió una deslumbrante. Comenzamos a bailar: mi cuerpo empezaba a sentirse libre y cada vez más ligero, mi timidez e inseguridad estaban bien guardados bajo llave. Sólo era consciente de que nuestros cuerpos se rosaban, a veces más que eso…
La canción terminó y varios aprovecharon para descansar y/o tomar algo
-       -   Iré por algo de tomar – me dijo Harry, tomando mi mano para acercarme más a él. Yo sólo asentí, abrumada.
Mientras veía a Harry alejarse, sentí que alguien me miraba. Volteé: era la chica rubia, con quien Harry bailaba antes de que yo la empujara. Se acercó a mí.
-    -      Así que decidiste salir de la biblioteca – me dijo con sorna.
-   -       Así que decidiste ser una zorra esta noche – no fue lo mejor, pero eso salió. Mi lengua estaba adormecida, impidiéndome articular bien.
-    -      ¿Estás ebria? – me miró con cara de asco.
-    -      No – respondí  a la vez que me tambaleaba un poco, evidenciando lo contrario.
Para colmo, sentí que se me revolvía el estomago. Oh no… Mi cuerpo se dobló, vomitándole encima a la rubia. Se quedó boquiabierta. Yo tape mi boca instintivamente, me di media vuelta, sólo para encontrarme a Harry con dos vasos en las manos. Su mirada iba de mí a la chica y viceversa. Parecía confundido. Para este punto todos nos miraban. No pude más que salir corriendo.
-     -     ¡Espera! - escuché a Harry a mis espaldas, pero no regresé.
Cuando volví a abrir los ojos, estaba en mi habitación, recostada en mi cama y con a pijama puesta. Varias imágenes bombardeaban mi mente ya de por sí aturdida…
-       -   ¿Camille? – mi hermano apareció en el marco de la puerta de mi habitación. Volteé de golpe, provocándome un mareo espantoso
-    -      Harry está abajo, pregunta por ti, ¿qué le digo?

ONE SHOT

"Entre clase y clase ... "

Le estaba dando cachetas de broma, de esas que no duelen y sólo mueven ligeramente la cara de las personas. Estábamos uno muy cerca del otro. Hasta que el tono de sus ojos cambiaron, su miraba se volvió más solida y provocativa: iba a besarme. La piel se me enchinó en automático y di un paso hacia atrás inconscientemente al sentir su cercanía. Me asombré, pues el que me besará fue todo lo que había deseado en semanas, pero sorprendentemente seguí retrocediendo poco a poco, con los ojos como platos y sin aliento. Pero mis compañeros de clase se arremolinaban para ocupar sus lugares de nuevo, después de un corto receso. Así que para que no chocara con nadie, rodeó mi cintura con un brazo y me acercó más a él. Pude ver que ahora su mirada era más cautelosa, una vez que la mayoría se sentó, me soltó y él también tomó asiento. Me quedé paralizada por unos segundos más hasta que el profesor arribó y me pidió que me apartara del pasillo del salón. Y así lo hice. Sin embargo, mi mente describía en todas las maneras posibles, a un huracán. Estaba increíblemente confundida.