martes, 2 de octubre de 2012

"Won't let you hurt me anymore..."

Este shot es... diferente. Por eso me gusta. Y esta 
basado en hechos reales que le sucedieron a la
autora (yo)...
Enjoy







FEELINGS vs. ACTIONS

                                  -           ¿Conoces a One Direction? – me miraron con esos ojos brillantes y enormes que surgen cuando hablas de algo que te interesa mucho. Antes de su pequeña pregunta estaba riendo con sus amigas, al parecer ellas eran directioners, todas. Creo que habían hecho una broma con la palabra “tacos” en ella.
Suspiré ruidosamente y puse los ojos en blanco.
-          No – le respondí cortante y me alejé de ese lugar. No tenía por qué escuchar eso todo el día.
El día transcurrió de modo rápido y borroso. Al final de clases mi madre pasó con la camioneta. Estaba despeinada y con sus lentes de sol arriba de la cabeza. La miré desde afuera con una mueca.
-          Vamos cariño, no tengo tiempo para esto. Sube, tendré que llevarte al trabajo otra vez.
Gemí dramáticamente y eché la cabeza hacia atrás, hastiada. Odiaba ir a su trabajo.
Me tenían sentada en un asiento parecido al de un director de cine, en cambio, yo era invisible para todos. Todos los trabajadores andaban de un lado para otro con las manos ocupadas, sus semblantes claramente estaban muy estresados. No me sorprendería que todos compartieran el mismo padecimiento: colitis nerviosa.
Pensaba en los temas de la escuela y en mi día cuando un perfume diferente llenó la habitación. Se arcaban. Mi corazón latió rápido y el nervio recorrió mi cuerpo. Suspiré bruscamente. Al primero que vi fue a Harry.
No podía evitar “babear” al verlos. Eran perfectos. No me consideraba directioner, ni mucho menos, sólo digo que eran algo demasiado agradable a la vista…
Sentí un golpe en la coronilla, volteé y vi que Harry se alejaba. Me había golpeado con el índice, ya saben, ese golpe rápido y hábil que haces interponiendo el pulgar ante el índice y sacándolo este ultimo con fuerza. Hice un gesto de desagrado.
-          Hola Nelly – me sonrió Niall. Yo sólo moví mi mano, aun viendo a Harry alejarse. Estaba llena de resentimiento, sentía como los ojos me ardían. Aquí venían las lágrimas.
-          Discúlpalo Nelly, tuvo un mal ensayo – me dijo Liam con la disculpa en los ojos. Yo sonreí.
-          Está bien, no importa.
Louis pasó y me dio un rápido  beso en la mejilla. Zayn rozó ligeramente mi mano. Caminaron de largo a sus camerinos, demasiado ocupados para una charla insustancial. Así era siempre.
Me quedé así, ahora viendo a la nada, ya que se habían ido.
-          ¿Chris? ¿Te importaría ir por un café para mamá? – me miraba con ojos de perrito. Mi nombre es Christine, pero los chicos me dicen Nelly, no sé por qué.
Sólo me levanté y salí de la arena.
Cualquiera que pasara por el lugar, diría que una colonia de campers se había instalado, pero no. ¡One Direction estaba en la casa, nena! Suspiré ¿Cuánto duraría esto?
-          ¡Nelly!
Supe que era alguno de los chicos, en primer lugar, por la voz y en segundo por qué nadie más me llamaba así. Se trataba de Zayn, que se aproximaba a mí al trote.
-          Perdona a Harry, últimamente ha estado un poco extraño e intentamos saber qué le pasa pero…
No dejé que terminara porque alcé una mano.
-          Descuida, lo entiendo, figuras públicas como ustedes deben llevar vidas difíciles. Está bien, por favor olvídenlo.
Zayn sonrió entre apenado y flaqueando a mi petición.
-          ¿Puedo acompañarte? – me pidió con una sonrisa.
-          Claro – solté casi como un reflejo. Me maldije internamente.
-          Y… ¿a dónde vas? – me miró curioso.
-          ¡Oh! Voy a comprarle un café a mi madre –había olvidado por qué esta afuera y podía aventurarme a decir que hasta mi nombre, todo por que el muchachito era demasiado estético a la vista de los mortales. Y su espejo lo sabía. No entendía cómo es que podía pasar la mayor parte del tiempo viendo su reflejo en cualquier superficie que se lo permitiera. ¿Tanto necesitaba corroborar que era bonito? Lancé una mirada fugaz a su rostro y pude ver que me miraba pensativo. Miré hacia otro lado y seguí caminando.
-          Y ¿cómo te fue en la escuela? – soltó de repente.
-          ¿Qué? – no podía imaginar que a alguien cómo É-L le interesara mi vida o lo que ocurría en ella.
-          ¿Cómo te va en la escuela?-  repitió esbozando una sonrisa- Hace un tiempo que no estoy en una.- rio.
Suspiré internamente. Intentaba ser sociable.
-          Pues… bien, ya sabes, materias, profesores, compañeros… Todo es una locura.
Me sonrió.
-          Apuesto a que sí
Me abrió la puerta del expendio-tienda de café. Me sentí halagada. Nadie hacía eso conmigo. A penas pisamos el lugar, las adolescentes de ahí comenzaron a gritar y volaron hacia nosotros, bueno, hacia Zayn.  Comenzaron a llorar y a husmear en sus bolsas en busca, supuse, de un bolígrafo y papel. Yo sólo me aparté, tenía intenciones de esperarlo pero al ver que otras chicas, viendo desde afuera del establecimiento, llamaban a más chicas, decidí ordenar el café de mi madre.
A pesar de que tardaron en dármelo, Zayn aún no terminaba de atender a sus admiradoras. Miré unos segundos más a la bola de niñas, ligeramente podía distinguir la cabeza de Zayn entre tanta gente. Suspiré derrotada y me fui.
Había caminado cerca de media cuadra cuando me llamó.
-          ¡Nelly! ¡Espera! – llegó hasta mí – Lo siento, no fue mi intención…
Negué con la cabeza
-          No es tu culpa – en realidad si estaba un poco molesta, pero era cierto, él no contrató a esas chicas.
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-          ¡Me lleva! ¡Ni siquiera pude hacer algo bien por ella!
-          ¿Qué pasó?- Niall se levantó del asiento para recibirme.
-          Intentaba disculparme con Nelly, por todo lo que le hace “rizos”, pero las fans se dieron cuenta de que yo estaba en la calle y… bueno, ya se imaginarán el resto – atropellaba mis palabras, estaba molesto.
-          Tranquilos chicos, veremos la forma de compensárselo – nos tranquilizó Liam- Y en especial tú, Harry.
El interpelado gimió, desesperado y salió enfurecido de nuestro camerino, no sin llevarse a Louis consigo.
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-          Ok, haré esto rápido y simple – le dije.
-          ¡Oh, Harry! ¡Acepto! ¡Sí quiero casarme contigo! – exclamó Louis.
-          ¿Qué? – respondí sacudiendo la cabeza – Creí que tú y yo ya estábamos casados…
Lou sonrió ampliamente y me dio un codazo, coqueto. Yo le sonreí.
-          Bueno, ya dime qué pasa – me dijo - ¿Por qué me trajiste al cuarto de limpieza?
“Muy romántico” suscité en mi mente. Pero regresé a lo que me acuciaba. Suspiré, apreté los labios y los puños, para al final decir con los ojos cerrados para evitar ver la reacción de Louis:
-          Me gusta Nelly
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De nuevo en la silla. A veces era interesante estar en ese lugar en específico – a un costado del escenario – pues podías ver cómo todo se desarrollaba: estaba perfectamente organizado y coordinado. Parecía que cada quién hacía algo minúsculo y de poca importancia, pero si lo analizabas desde aquel asiento, te dabas cuenta de que si alguno de ellos faltaba, quien fuera – incluso Kurtis, el chico que traía las donas – todo se desmoronaba.
Sentí el golpe en mi cabeza, otra vez:
-          ¿Qué ves, cabeza de puré de zanahoria?
Era Harry, de nuevo. Pasó a mi lado y ni siquiera me vio. Pero por suerte, Louis iba detrás de él y le dio una nalgada como reprimenda. Ok, no fue tan bueno ver eso. Apoyé mi frente en el descansabrazo de la silla, dejando que mi cabello naranja nublara mi vista, esperando que con eso dejara de ver a Harry Styles, sin resultados.
Pude sentir que alguien alborotó mi cabello de forma amigable, segundos después descubrí que fue Niall que pasaba cerca de mí. Pero no me moví, seguía viendo a Harry a través de mi cortina de cabellos naranja. Alguien más apretó cariñosamente mi hombro – Liam – y por último, Zayn depositó un beso tierno en mi mejilla.
Seguía sin moverme. Triste por que el chico que me gustaba me trata como a un paria. También tenía mis sospechas de que yo le gustaba a Zayn, pero cuando llegaba a materializar ese pensamiento en mi cabeza, me daba cuenta de que era totalmente absurdo y lo desechaba por completo.
Me puse de pie para buscar a mi madre. Minutos después, vagando por el lugar, la encontré detrás del escenario, casi hasta el fondo, con una paleta que sostenía un bonche de papeles y hablando con un alguien que me parecía se llamaba Paul. Hablaban de la hora aproximada en que terminaría el concierto. Aguardé unos minutos, esperando al menos que mi madre notara mi presencia, cosa que nunca pasó. Cuando Paul se fue, me acerqué a ella.
-          ¿Me puedo ir a casa? Tengo mucha tarea y son cerca de las seis, no terminaré a tiempo – sí tenía tarea, y sí me preocupaba entregarla al día siguiente, pero lo que en realidad buscaba, era evitar a Harry, evitar que me siguiera lastimando. Al menos por hoy.
-          ¡Oh, cielo! – me miró apenada - ¿Por qué no vas a la camioneta por tu mochila y comienzas aquí? Tenemos internet inalámbrico, podrías buscar cosas en tu celular…
Suspiré, cansada. La próxima vez me pondría a llorar.
Y así lo hice. Batallé un poco para bajar mi mochila de la camioneta, pues estaba repleta de libros y demás. Me instalé en un rincón aún más apartado que la silla de director. Me senté en una banca pegada a la pared, recogí mis piernas hacia mi pecho y comencé a trabajar.
Batallaba con el resultado de una operación cuando los chicos volvieron a salir del escenario
-          Hola, Nelly – me saludó Liam, amable como siempre - ¿Podemos ayudarte en algo?
-          Hummm… Estoy resolviendo la tarea de Álgebra…
-          ¡Genial! Mi favorita – exclamó Zayn, sentándose a mi lado y quitándome la libreta de las manos. Comenzó a murmurar las operaciones de mi libreta, pensativo. Liam se sentó a un lado de Zayn, analizando los problemas. Niall se sentó en el suelo, justo en frente de mí.
-          Tres son multitud – me sonrió – Además, no soy tan bueno en eso.- se apenó. Yo le sonreí amable.
Louis y Harry aún estaban de pie, a unos pasos de Niall. El de chinos estaba estupefacto.
-          Vámonos, Louis, este lugar es para nerds.
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-          ¡¿Qué diablos haces?! – le di un zape.
Él sólo cubrió sus ojos con ambas manos
-          ¡No sé! ¡Soy un tonto! ¡Ni siquiera sé cómo reaccionar cuando ella está cerca!
-          ¿Y por eso la tratas cómo basura? – comenzaba a enfadarme con él. Simplemente no era justo lo que le hacía a Nelly.
Lo único que hizo fue salir de golpe del reducido cuarto de limpieza.
-          ¿A dónde vas? – exigí saber. A veces, muy de vez en cuando, le robaba el papel a Leyum – Se supone que no podemos salir solos y menos aún sin Paul.
-          Necesito aire – me respondió serio antes de salir por una pesada  puerta gris.
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-          Cucharas – me dijo muy serio.
-          ¿Qué? – le pregunté extrañada
-          Oh, sí. Le teme a las cucharas – corroboró Niall como si se tratara de algo muy simple y fácil.
-          Cuando te esté molestando o quieras que se aparte sólo tienes que mostrarle una y sale disparado, lejos,  muy lejos del lugar – me dijo Zayn.
Reí, divertida.
-          Muy bien, te toca girarla – le indiqué a Liam. Él así lo hizo.
Jugábamos botella. Acabamos con mi tarea en lo que canta un gallo, claro, con la ayuda de cuatro chicos ¿Quién no la termina en cuestión de minutos? Estábamos en su camerino, riendo y confesándonos cosas. Después de varios giros, la tapa de la botella me señaló a mí, y el otro extremo, a Louis. Me miró directamente a los ojos por unos segundos, que para mí fueron muy largos, comenzaba a ponerme nerviosa cuando se despegó y me dijo decidido:
-          ¿Quién te gusta? – tenía una sonrisa pícara en el rostro. Automáticamente giré mi cabeza para evadir la mirada de los cuatro. Comenzaba a ruborizarme.
-          Siguiente pregunta – pedí.
-          Oh, no, la pregunta es la pregunta: debes responderla – Niall me miró con ojos divertidos.
Los segundos pasaban y los chicos sólo esperaban por mi respuesta. Una pequeña parte de mí me decía que ya lo sabían, o al menos se lo imaginaban. Mis manos comenzaron a sudar mientras sopesaba el decirles la verdad o mentirles…
-          Un chico de mi escuela – apenas si abrí la boca para decirlo muy rápido.
-          Muy bien – dijo Louis, sopesándolo todo – Ahora, dímelo mirándome a los ojos.
Podía sentir la mirada de los chicos encima de mí. Los cuatro, al mismo tiempo. Bajé la mirada a mis manos, suspiré profundamente y alcé la vista para encararlos.
-          ¡Harry! – salté ligeramente -¿Dónde te habías metido? – lo cuestionó Liam cuando llegó al camerino
-          Fui a tomar aire – dijo sin siquiera vernos, pasando de largo a los sillones, lejos de nosotros.
-          Bueno, ven a jugar con nosotros – lo invitó Louis- esto se está poniendo muy bueno.
Me dedicó una mirada llena de significado. Niall le dio un codazo.
-          Hummm – Harry me miró de reojo – No lo creo, estoy cansado.
Noté que Zayn tensó un poco la mandíbula pero Liam pasó una mano por su brazo para tranquilizarlo. Yo también tenía ganas de golpearlo, en cambio, me quedé sentada en el piso, enfrente de una mesita de centro.
Harry abrió el refrigerador que estaba a un lado mío, sacó una bebida, volvió a pasar de largo y fue a recostarse de nuevo en los sillones. Alguien tocó la puerta del camerino.
-          ¡Hora del último ensayo, chicos! – escuché la voz de Ben, ayudante de mi madre, desde la otra puerta.
Zayn, Niall, Liam y Louis se pusieron de pie de inmediato y se disponían a salir. Estaba segura de que lo había escuchado, a pesar de eso, Harry seguía inmóvil.
-          Puedes quedarte aquí si quieres – me ofreció Louis con una sonrisa pícara – A nosotros no nos molesta.
Me guiñó el ojo, al final. Sentí un retortijón en el estomago cuando Harry y yo nos quedamos solos en el gran cuarto. Ninguno de los dos nos movimos.
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En mi interior maldecía a Louis, había hecho esto a propósito, ahora Nelly y yo estábamos solos en el camerino. Me puse nervioso, y por lo mismo, no pude ni moverme. “¡Hazlo!” una vocecita en mi cabeza me indicó. Apreté los labios y me puse de pie, decidido, caminé hasta ella.
-          Nelly – me senté en la mesa de centro, enfrente de ella. Sus ojos se hicieron más grandes y brillantes. Mi corazón se detuvo unos segundo al ver aquello, sólo para volver a latir como loco. Suspiré profundamente, buscando las palabras para decirle algo, lo que fuera.
-          ¿Sí? – me miró a los ojos, curiosa.
-          Cierra la puerta cuando salgas ¿quieres?
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Cuando salió, abracé mis piernas y comencé a llorar desconsolada. Esto era imposible, me habían tratado mal antes, claro, pero nunca así. Y me dolía demasiado porque, esta vez, la persona que me pateaba el trasero era de quien estaba enamorada. Sabía que no debía permitirlo, que me debía importar más mi persona sobre cualquier otra cosa, pero no podía: Harry era todo para mí, él tenía el poder de llevarme al fondo del mar o ponerme sobre la nube más alta.
Alguien abrió la puerta de golpe
-          Sólo vine por mi agua chicos, no los molesta…
Niall me vio desecha en el suelo, con la cara bañada en lágrimas.
De inmediato me abrazó, fuerte, de una manera que había necesitado desde hace… prácticamente desde que mi madre aceptó este trabajo. Ambos guardamos silencio, tal vez por que ninguno de los dos sabíamos qué decir. Mi cuerpo se estremecía, logrando que el de Niall también se moviera.
-          Por favor no llores, no es bueno. Las chicas lindas no deben derramar una sola lágrima – me indicó como si tuviera cinco años. Sonreí entre sollozos. Se separó de mi para ofrecerme un pañuelo.
-          Debo irme al ensayo, pero puedes quedarte aquí todo el tiempo que quieras. Te doy permiso para que comas la cena de Harry – salió entre queriendo y no.
Ahora estaba mejor, ese rubio tenía poderes mágicos, no me sorprendía que lo llamaran “duende”. Me quedé mirando el cuarto unos segundos más, esperando que lo rojo de mi cara se pasara rápido. Suspiré y me abracé a mí misma, levantándome del piso para salir finalmente. Caminé animadamente, dispuesta a hablar con Harry y explicarle todo lo que me pasaba. Lo que vi a continuación, fue sólo el comienzo
Harry abrazaba a una rubia, alta, de cuerpo perfecto. Sentí que todo se me venía abajo. Ella estaba de espaldas, así que él fue el que me miró primero, y al hacerlo, me dedicó una sonrisa que se clavó profundamente en mi corazón: se burlaba de mí. Podía sentir como los brazos se me debilitaban y mis piernas temblaban. Él la abrazó aun más fuerte. Solté un gemido quedo de dolor. Le dio un beso en el cuello, a lo que ella respondí con facilidad. De repente ella volteó y me vio ahí, de pie, casi apunto de morir. La chica se dio cuenta de la intención de Harry y le dio una cachetada al instante, y salió del lugar. Por increíble que parezca, a mi también me dolió el golpe.
Harry me miraba, sin ningún atisbo de arrepentimiento. Yo estaba paralizada, sin saber precisamente que hacer. Él caminó hacia mi y de dio un beso. Por unos minutos no reaccioné… Hasta que recordé lo que había pasado hace unos segundos y lo separé de mí.
-          ¿Qué diablos haces? – mi voz tenía un tono agudo que hasta a mí me sonó raro.
-          Me gustas, Nelly – intentó besarme de nuevo. En automático di un paso hacía atrás.
-          ¿Qué? – eso era una locura. Lo miraba a los ojos, ceñuda. Él parecía sorprendido de haberlo dicho.
-          ¿Crees que puedes patearme y luego besarme como si nada pasara? ¿Crees que no siento nada? – ahora mi ira fluía cual agua – Yo también sentía algo por ti, un minuto antes, antes de que abrazaras a esa chica, pero ahora, me doy cuenta de que eres un caso perdido, que realmente no tiene caso seguir a tu lado y ¿sabes algo? No pensaba hacerlo. Mi corazón tardará en alejarse de ti, lo admito, pero logrará olvidarte al recordar todas las cosas que me has hecho. ¡Corre tras ella! ¡Vamos! – a estas alturas, lágrimas de enojo rodaban por mis ojos- ¡Dile que la amas! A mi ya no me importas…
Esta última frase salió de mis labios como una exhalación. De golpe mi madre, Louis, Niall, Zayn y Liam aparecieron detrás de Harry, seguro habían escuchado mis gritos. La cara de Harry era indescifrable. Al ver que nadie hacía nada, me di media vuelta y comencé a correr, quería salir de ese lugar que había sido testigo de cómo Harry Styles me hería día tras día, cada vez más profundo. Empujé la gran puerta gris: de inmediato sentí al aire y la lluvia gélidos contra mi rostro. Esto dio pie a que corriera aún más rápido. En realidad no sabía a donde me dirigía, sólo sabía que quería estar lejos de Harry, lejos de todo lo que me recordara a él…
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Todos me miraban. Mis amigos se habían puesto en poco nerviosos y tensos  ante mi silencio repentino. El entrevistador me miró entre divertido y nervioso.
-          Harry Styles , te repetiré la pregunta hijo: ¿alguna vez has cometido un enorme error del que te arrepientes?
Estábamos en vivo, en cadena nacional, respondiendo tweets de nuestras fans. Lo único que pude hacer fue aclarar mi garganta y reacomodarme en mi asiento. Suspiré, arreglé el moño en mi cuello. El entrevistador rio:
-          Parece que estas chicas lo han dejado sin palabras, vamos a unos comerciales y regresaremos cuando este muchacho recupere el color
Logró que la audiencia y Louis se rieran.
-          No – indiqué firme. Actuaba por simple inercia, antes me había arrepentido por no hacer caso a aquella vocecita en mi cabeza, de eso hacían meses ya. Caminé directo a la cámara y hablé con voz firme:
-          Nelly, si estás viendo esto, yo espero que sí, quiero que sepas que lo lamento y que soy un completo tonto. Espero logres perdonarme por que, no planeo irme de continente sin verte al menos. Te quiero-
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La pantalla se cubrió de rayas verticales de colores. Cortaron la señal.
 Me quedé estática, parpadeando ante la televisión antes de reaccionar y salir corriendo de casa, directo al set donde estaba One Direction. 

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