I Love Ya hun <3
- - ¿Nerviosa?
- - Sí – respondí sin siquiera mirar a quien me
hablaba.
- - ¿Es tu primera audición?
- - No, ya había hecho bastantes pero… esta vez es
especial: QUIERO el papel – puntualicé.
Dejó de hablarme. No estoy segura so lo imaginé o no, pero
sentí que alguien tomo un mechón de mi cabello ligeramente, muy sutil.
Escuché que se alejaba.
- - Hopkins, Rita – me llamaron. El estomago se me
hizo nudo. Inspiré y caminé hacia el centro del escenario.
- - Nombre – una voz masculina, inmersa en la
oscuridad de las butacas para la audiencia, me exigió. Me pareció algo tonto,
ya que acababan de llamarme, pero aun así respondí.
- - Edad – otra voz, esta vez de mujer, pero no por
eso menos firme.
- - 17
- - Eres joven – una vez que mis ojos se habituaron
a la oscuridad de la zona en donde se encontraban los jueces, identifiqué a
quien me hablaba: estaba vestida como una típica maestra de actuación. Muy extravagante
para mi gusto
- - ¿Por qué deberíamos contratarte? Supones un
riesgo para la compañía al ser tan joven – observó
Eso me enfadó.
- - Tengo la experiencia necesaria – respondí,
incluso más firme de lo que se requería – Cumplo con la mayoría de los
requisitos.
- - Número telefónico – pidió otra voz. Era la misma
que me había preguntado si estaba nerviosa hace unos minutos, antes de salir al
escenario. Aquello me desconcertó. Entrecerré los ojos para poder distinguir su
rostro… Y vaya que lamenté no haber volteado la primera vez que me habló. Era
fascinante. Sin embargo, no ocupaba el lugar adecuado: estaba un par de hileras
más atrás, en cuclillas encima de la butaca.
- - Señor Tomlinson – lo reprimió la única mujer
jurado – Dejemos que nos muestre lo que tiene.
Bajé mi mochila, inspiré hondo y comencé mi diálogo muy bien
estudiado
- - ¡Que no, he dicho!
Se me quebró la voz al final. Carraspeé. Me hizo sentir cómo
una novata, vulnerable al jurado. Mis manos comenzaron a sudar. Suspiré
entrecortadamente. Con el rabillo del ojo noté que la juez parecía cansada, tal
vez harta de presenciar a inexpertos. Entrecerré los ojos, recelosa. Yo no era
una más del esos. Comencé de nuevo.
- - ¡Que no, he dicho! ¡Mi caso debe ser estudiado
señor Mc’Gregor! No estoy mintiendo.
El joven identificado cómo “Tomlinson” subió de un ágil
movimiento al escenario.
- - Entonces ¿por qué todo apunta lo contrario
señorita Karr? – era la siguiente línea del guion. La del espía bien entrenado,
Mc’Gregor. La voz del chico era la adecuada; su porte, majestuoso; su
presencia, ineludible.
- - Tal vez por que no se ha tomado la molestia en
revisar el expediente
- - No creo que sea necesario – me miraba directo a
los ojos
- - ¿Es eso? ¿O simplemente no es quien dice ser?
No sé cómo fue, ni cómo funcionaba aquella magia, pero su
presencia y aquella mirada me incitaban a ser más fuerte, a ser el personaje de
Carmin Karr: seria y seductora secretaria y espía.
- - ¿Qué es lo que sabe? – continuó con las líneas.
Mientras más decíamos, más nos aproximábamos el uno del otro.
- - Lo necesario
- - ¿Quién se lo ha dicho?
- - También tengo mis contactos, señor Mc’Gregor.
- - Exijo me diga en este instante cuánto sabe al
respecto.
- - Apuesto que…
- - ¡Alto! – la juez interrumpió mi dialogo–
Suficiente niña, te llamaremos ¿sí?
Él y yo aún nos
mirábamos, inmersos en la escena y en nuestro respectivo personaje
- - De acuerdo – murmuré viendo por última vez
aquellos ojos azul grisáceo. Tal vez no los volvería a tener así de cerca. Tomé
mis cosas y salí del escenario. Mientras caminaba podía sentir la mirada del
chico en mi espalda. Mi sonrisa interna se ensanchaba gradualmente. Él también
había capturado mi atención.

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