Este shot es... diferente. Por eso me gusta. Y esta
autora (yo)...
- ¿Conoces a One Direction? – me miraron con esos
ojos brillantes y enormes que surgen cuando hablas de algo que te interesa
mucho. Antes de su pequeña pregunta estaba riendo con sus amigas, al parecer
ellas eran directioners, todas. Creo que habían hecho una broma con la palabra
“tacos” en ella.
Suspiré ruidosamente y puse los ojos
en blanco.
-
No – le respondí cortante y me alejé de ese
lugar. No tenía por qué escuchar eso todo el día.
El día transcurrió de modo rápido y borroso. Al final de clases
mi madre pasó con la camioneta. Estaba despeinada y con sus lentes de sol
arriba de la cabeza. La miré desde afuera con una mueca.
-
Vamos cariño, no tengo tiempo para esto. Sube,
tendré que llevarte al trabajo otra vez.
Gemí dramáticamente y eché la cabeza hacia atrás, hastiada.
Odiaba ir a su trabajo.
Me tenían sentada en un asiento parecido al de un director
de cine, en cambio, yo era invisible para todos. Todos los trabajadores andaban
de un lado para otro con las manos ocupadas, sus semblantes claramente estaban
muy estresados. No me sorprendería que todos compartieran el mismo
padecimiento: colitis nerviosa.
Pensaba en los temas de la escuela y en mi día cuando un
perfume diferente llenó la habitación. Se arcaban. Mi corazón latió rápido y el
nervio recorrió mi cuerpo. Suspiré bruscamente. Al primero que vi fue a Harry.
No podía evitar “babear” al verlos. Eran perfectos. No me
consideraba directioner, ni mucho menos, sólo digo que eran algo demasiado
agradable a la vista…
Sentí un golpe en la coronilla, volteé y vi que Harry se
alejaba. Me había golpeado con el índice, ya saben, ese golpe rápido y hábil
que haces interponiendo el pulgar ante el índice y sacándolo este ultimo con
fuerza. Hice un gesto de desagrado.
-
Hola Nelly – me sonrió Niall. Yo sólo moví mi
mano, aun viendo a Harry alejarse. Estaba llena de resentimiento, sentía como
los ojos me ardían. Aquí venían las lágrimas.
-
Discúlpalo Nelly, tuvo un mal ensayo – me dijo
Liam con la disculpa en los ojos. Yo sonreí.
-
Está bien, no importa.
Louis pasó y me
dio un rápido beso en la mejilla. Zayn
rozó ligeramente mi mano. Caminaron de largo a sus camerinos, demasiado
ocupados para una charla insustancial. Así era siempre.
Me quedé así,
ahora viendo a la nada, ya que se habían ido.
-
¿Chris? ¿Te importaría ir por un café para mamá?
– me miraba con ojos de perrito. Mi nombre es Christine, pero los chicos me
dicen Nelly, no sé por qué.
Sólo me levanté
y salí de la arena.
Cualquiera que pasara por el lugar, diría que una colonia de
campers se había instalado, pero no. ¡One Direction estaba en la casa, nena!
Suspiré ¿Cuánto duraría esto?
-
¡Nelly!
Supe que era
alguno de los chicos, en primer lugar, por la voz y en segundo por qué nadie más
me llamaba así. Se trataba de Zayn, que se aproximaba a mí al trote.
-
Perdona a Harry, últimamente ha estado un poco
extraño e intentamos saber qué le pasa pero…
No dejé que terminara porque alcé una mano.
-
Descuida, lo entiendo, figuras públicas como
ustedes deben llevar vidas difíciles. Está bien, por favor olvídenlo.
Zayn sonrió entre apenado y flaqueando a mi petición.
-
¿Puedo acompañarte? – me pidió con una sonrisa.
-
Claro – solté casi como un reflejo. Me maldije
internamente.
-
Y… ¿a dónde vas? – me miró curioso.
-
¡Oh! Voy a comprarle un café a mi madre –había
olvidado por qué esta afuera y podía aventurarme a decir que hasta mi nombre,
todo por que el muchachito era demasiado estético a la vista de los mortales. Y
su espejo lo sabía. No entendía cómo es que podía pasar la mayor parte del
tiempo viendo su reflejo en cualquier superficie que se lo permitiera. ¿Tanto
necesitaba corroborar que era bonito? Lancé una mirada fugaz a su rostro y pude
ver que me miraba pensativo. Miré hacia otro lado y seguí caminando.
-
Y ¿cómo te fue en la escuela? – soltó de
repente.
-
¿Qué? – no podía imaginar que a alguien cómo É-L
le interesara mi vida o lo que ocurría en ella.
-
¿Cómo te va en la escuela?- repitió esbozando una sonrisa- Hace un tiempo
que no estoy en una.- rio.
Suspiré internamente. Intentaba ser sociable.
-
Pues… bien, ya sabes, materias, profesores,
compañeros… Todo es una locura.
Me sonrió.
-
Apuesto a que sí
Me abrió la puerta del expendio-tienda de café. Me sentí
halagada. Nadie hacía eso conmigo. A penas pisamos el lugar, las adolescentes
de ahí comenzaron a gritar y volaron hacia nosotros, bueno, hacia Zayn. Comenzaron a llorar y a husmear en sus bolsas
en busca, supuse, de un bolígrafo y papel. Yo sólo me aparté, tenía intenciones
de esperarlo pero al ver que otras chicas, viendo desde afuera del establecimiento,
llamaban a más chicas, decidí ordenar el café de mi madre.
A pesar de que tardaron en dármelo, Zayn aún no terminaba de
atender a sus admiradoras. Miré unos segundos más a la bola de niñas, ligeramente
podía distinguir la cabeza de Zayn entre tanta gente. Suspiré derrotada y me
fui.
Había caminado cerca de media cuadra cuando me llamó.
-
¡Nelly! ¡Espera! – llegó hasta mí – Lo siento,
no fue mi intención…
Negué con la cabeza
-
No es tu culpa – en realidad si estaba un poco
molesta, pero era cierto, él no contrató a esas chicas.
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-
¡Me lleva! ¡Ni siquiera pude hacer algo bien por
ella!
-
¿Qué pasó?- Niall se levantó del asiento para
recibirme.
-
Intentaba disculparme con Nelly, por todo lo que
le hace “rizos”, pero las fans se dieron cuenta de que yo estaba en la calle y…
bueno, ya se imaginarán el resto – atropellaba mis palabras, estaba molesto.
-
Tranquilos chicos, veremos la forma de
compensárselo – nos tranquilizó Liam- Y en especial tú, Harry.
El interpelado gimió,
desesperado y salió enfurecido de nuestro camerino, no sin llevarse a Louis
consigo.
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-
Ok, haré esto rápido y simple – le dije.
-
¡Oh, Harry! ¡Acepto! ¡Sí quiero casarme contigo!
– exclamó Louis.
-
¿Qué? – respondí sacudiendo la cabeza – Creí que
tú y yo ya estábamos casados…
Lou sonrió ampliamente y me dio un codazo, coqueto. Yo le
sonreí.
-
Bueno, ya dime qué pasa – me dijo - ¿Por qué me
trajiste al cuarto de limpieza?
“Muy romántico” suscité en mi mente. Pero regresé a lo que
me acuciaba. Suspiré, apreté los labios y los puños, para al final decir con
los ojos cerrados para evitar ver la reacción de Louis:
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De nuevo en la silla. A veces era interesante estar en ese
lugar en específico – a un costado del escenario – pues podías ver cómo todo se
desarrollaba: estaba perfectamente organizado y coordinado. Parecía que cada
quién hacía algo minúsculo y de poca importancia, pero si lo analizabas desde
aquel asiento, te dabas cuenta de que si alguno de ellos faltaba, quien fuera –
incluso Kurtis, el chico que traía las donas – todo se desmoronaba.
Sentí el golpe en mi cabeza, otra vez:
-
¿Qué ves, cabeza de puré de zanahoria?
Era Harry, de nuevo. Pasó a mi lado y ni siquiera me vio.
Pero por suerte, Louis iba detrás de él y le dio una nalgada como reprimenda.
Ok, no fue tan bueno ver eso. Apoyé mi frente en el descansabrazo de la silla,
dejando que mi cabello naranja nublara mi vista, esperando que con eso dejara
de ver a Harry Styles, sin resultados.
Pude sentir que alguien alborotó mi cabello de forma
amigable, segundos después descubrí que fue Niall que pasaba cerca de mí. Pero
no me moví, seguía viendo a Harry a través de mi cortina de cabellos naranja.
Alguien más apretó cariñosamente mi hombro – Liam – y por último, Zayn depositó
un beso tierno en mi mejilla.
Seguía sin moverme. Triste por que el chico que me gustaba
me trata como a un paria. También tenía mis sospechas de que yo le gustaba a
Zayn, pero cuando llegaba a materializar ese pensamiento en mi cabeza, me daba
cuenta de que era totalmente absurdo y lo desechaba por completo.
Me puse de pie para buscar a mi madre. Minutos después,
vagando por el lugar, la encontré detrás del escenario, casi hasta el fondo,
con una paleta que sostenía un bonche de papeles y hablando con un alguien que
me parecía se llamaba Paul. Hablaban de la hora aproximada en que terminaría el
concierto. Aguardé unos minutos, esperando al menos que mi madre notara mi
presencia, cosa que nunca pasó. Cuando Paul se fue, me acerqué a ella.
-
¿Me puedo ir a casa? Tengo mucha tarea y son
cerca de las seis, no terminaré a tiempo – sí tenía tarea, y sí me preocupaba
entregarla al día siguiente, pero lo que en realidad buscaba, era evitar a
Harry, evitar que me siguiera lastimando. Al menos por hoy.
-
¡Oh, cielo! – me miró apenada - ¿Por qué no vas
a la camioneta por tu mochila y comienzas aquí? Tenemos internet inalámbrico,
podrías buscar cosas en tu celular…
Suspiré, cansada. La próxima vez me pondría a llorar.
Y así lo hice. Batallé un poco para bajar mi mochila de la
camioneta, pues estaba repleta de libros y demás. Me instalé en un rincón aún
más apartado que la silla de director. Me senté en una banca pegada a la pared,
recogí mis piernas hacia mi pecho y comencé a trabajar.
Batallaba con el resultado de una operación cuando los
chicos volvieron a salir del escenario
-
Hola, Nelly – me saludó Liam, amable como
siempre - ¿Podemos ayudarte en algo?
-
Hummm… Estoy resolviendo la tarea de Álgebra…
-
¡Genial! Mi favorita – exclamó Zayn, sentándose
a mi lado y quitándome la libreta de las manos. Comenzó a murmurar las
operaciones de mi libreta, pensativo. Liam se sentó a un lado de Zayn,
analizando los problemas. Niall se sentó en el suelo, justo en frente de mí.
-
Tres son multitud – me sonrió – Además, no soy
tan bueno en eso.- se apenó. Yo le sonreí amable.
Louis y Harry aún estaban de pie, a unos pasos de Niall. El
de chinos estaba estupefacto.
-
Vámonos, Louis, este lugar es para nerds.
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-
¡¿Qué diablos haces?! – le di un zape.
Él sólo cubrió
sus ojos con ambas manos
-
¡No sé! ¡Soy un tonto! ¡Ni siquiera sé cómo
reaccionar cuando ella está cerca!
-
¿Y por eso la tratas cómo basura? – comenzaba a
enfadarme con él. Simplemente no era justo lo que le hacía a Nelly.
Lo único que
hizo fue salir de golpe del reducido cuarto de limpieza.
-
¿A dónde vas? – exigí saber. A veces, muy de vez
en cuando, le robaba el papel a Leyum – Se supone que no podemos salir solos y
menos aún sin Paul.
-
Necesito aire – me respondió serio antes de
salir por una pesada puerta gris.
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-
Cucharas – me dijo muy serio.
-
¿Qué? – le pregunté extrañada
-
Oh, sí. Le teme a las cucharas – corroboró Niall
como si se tratara de algo muy simple y fácil.
-
Cuando te esté molestando o quieras que se
aparte sólo tienes que mostrarle una y sale disparado, lejos, muy lejos del lugar – me dijo Zayn.
Reí, divertida.
-
Muy bien, te toca girarla – le indiqué a Liam.
Él así lo hizo.
Jugábamos botella. Acabamos con mi tarea en lo que canta un
gallo, claro, con la ayuda de cuatro chicos ¿Quién no la termina en cuestión de
minutos? Estábamos en su camerino, riendo y confesándonos cosas. Después de
varios giros, la tapa de la botella me señaló a mí, y el otro extremo, a Louis.
Me miró directamente a los ojos por unos segundos, que para mí fueron muy
largos, comenzaba a ponerme nerviosa cuando se despegó y me dijo decidido:
-
¿Quién te gusta? – tenía una sonrisa pícara en
el rostro. Automáticamente giré mi cabeza para evadir la mirada de los cuatro.
Comenzaba a ruborizarme.
-
Siguiente pregunta – pedí.
-
Oh, no, la pregunta es la pregunta: debes
responderla – Niall me miró con ojos divertidos.
Los segundos pasaban y los chicos sólo esperaban por mi respuesta.
Una pequeña parte de mí me decía que ya lo sabían, o al menos se lo imaginaban.
Mis manos comenzaron a sudar mientras sopesaba el decirles la verdad o
mentirles…
-
Un chico de mi escuela – apenas si abrí la boca
para decirlo muy rápido.
-
Muy bien – dijo Louis, sopesándolo todo – Ahora,
dímelo mirándome a los ojos.
Podía sentir la mirada de los chicos encima de mí. Los
cuatro, al mismo tiempo. Bajé la mirada a mis manos, suspiré profundamente y
alcé la vista para encararlos.
-
¡Harry! – salté ligeramente -¿Dónde te habías
metido? – lo cuestionó Liam cuando llegó al camerino
-
Fui a tomar aire – dijo sin siquiera vernos,
pasando de largo a los sillones, lejos de nosotros.
-
Bueno, ven a jugar con nosotros – lo invitó
Louis- esto se está poniendo muy bueno.
Me dedicó una mirada llena de significado. Niall le dio un
codazo.
-
Hummm – Harry me miró de reojo – No lo creo,
estoy cansado.
Noté que Zayn tensó un poco la mandíbula pero Liam pasó una
mano por su brazo para tranquilizarlo. Yo también tenía ganas de golpearlo, en
cambio, me quedé sentada en el piso, enfrente de una mesita de centro.
Harry abrió el refrigerador que estaba a un lado mío, sacó
una bebida, volvió a pasar de largo y fue a recostarse de nuevo en los sillones.
Alguien tocó la puerta del camerino.
-
¡Hora del último ensayo, chicos! – escuché la
voz de Ben, ayudante de mi madre, desde la otra puerta.
Zayn, Niall, Liam y Louis se pusieron de pie de inmediato y
se disponían a salir. Estaba segura de que lo había escuchado, a pesar de eso,
Harry seguía inmóvil.
-
Puedes quedarte aquí si quieres – me ofreció
Louis con una sonrisa pícara – A nosotros no nos molesta.
Me guiñó el ojo, al final. Sentí
un retortijón en el estomago cuando Harry y yo nos quedamos solos en el gran
cuarto. Ninguno de los dos nos movimos.
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En mi interior maldecía a Louis,
había hecho esto a propósito, ahora Nelly y yo estábamos solos en el camerino.
Me puse nervioso, y por lo mismo, no pude ni moverme. “¡Hazlo!” una vocecita en
mi cabeza me indicó. Apreté los labios y me puse de pie, decidido, caminé hasta
ella.
-
Nelly – me senté en la mesa de centro, enfrente
de ella. Sus ojos se hicieron más grandes y brillantes. Mi corazón se detuvo
unos segundo al ver aquello, sólo para volver a latir como loco. Suspiré
profundamente, buscando las palabras para decirle algo, lo que fuera.
-
¿Sí? – me miró a los ojos, curiosa.
-
Cierra la puerta cuando salgas ¿quieres?
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Cuando salió, abracé mis piernas y comencé a llorar
desconsolada. Esto era imposible, me habían tratado mal antes, claro, pero
nunca así. Y me dolía demasiado porque, esta vez, la persona que me pateaba el
trasero era de quien estaba enamorada. Sabía que no debía permitirlo, que me
debía importar más mi persona sobre cualquier otra cosa, pero no podía: Harry
era todo para mí, él tenía el poder de llevarme al fondo del mar o ponerme
sobre la nube más alta.
Alguien abrió la puerta de golpe
-
Sólo vine por mi agua chicos, no los molesta…
Niall me vio desecha en el suelo, con la cara bañada en
lágrimas.
De inmediato me abrazó, fuerte, de una manera que había
necesitado desde hace… prácticamente desde que mi madre aceptó este trabajo.
Ambos guardamos silencio, tal vez por que ninguno de los dos sabíamos qué
decir. Mi cuerpo se estremecía, logrando que el de Niall también se moviera.
-
Por favor no llores, no es bueno. Las chicas
lindas no deben derramar una sola lágrima – me indicó como si tuviera cinco
años. Sonreí entre sollozos. Se separó de mi para ofrecerme un pañuelo.
-
Debo irme al ensayo, pero puedes quedarte aquí
todo el tiempo que quieras. Te doy permiso para que comas la cena de Harry –
salió entre queriendo y no.
Ahora
estaba mejor, ese rubio tenía poderes mágicos, no me sorprendía que lo llamaran
“duende”. Me quedé mirando el cuarto unos segundos más, esperando que lo rojo
de mi cara se pasara rápido. Suspiré y me abracé a mí misma, levantándome del
piso para salir finalmente. Caminé animadamente, dispuesta a hablar con Harry y explicarle todo lo que me pasaba. Lo que vi a
continuación, fue sólo el comienzo
Harry abrazaba a una rubia, alta, de cuerpo perfecto. Sentí
que todo se me venía abajo. Ella estaba de espaldas, así que él fue el que me
miró primero, y al hacerlo, me dedicó una sonrisa que se clavó profundamente en
mi corazón: se burlaba de mí. Podía sentir como los brazos se me debilitaban y
mis piernas temblaban. Él la abrazó aun más fuerte. Solté un gemido quedo de
dolor. Le dio un beso en el cuello, a lo que ella respondí con facilidad. De
repente ella volteó y me vio ahí, de pie, casi apunto de morir. La chica se dio
cuenta de la intención de Harry y le dio una cachetada al instante, y salió del
lugar. Por increíble que parezca, a mi también me dolió el golpe.
Harry me miraba, sin ningún atisbo de arrepentimiento. Yo
estaba paralizada, sin saber precisamente que hacer. Él caminó hacia mi y de
dio un beso. Por unos minutos no reaccioné… Hasta que recordé lo que había
pasado hace unos segundos y lo separé de mí.
Todos me miraban. Mis amigos se habían puesto en poco
nerviosos y tensos ante mi silencio
repentino. El entrevistador me miró entre divertido y nervioso.
Estábamos en vivo, en cadena nacional, respondiendo tweets
de nuestras fans. Lo único que pude hacer fue aclarar mi garganta y
reacomodarme en mi asiento. Suspiré, arreglé el moño en mi cuello. El
entrevistador rio:
Logró que la audiencia y Louis se rieran.
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La pantalla se cubrió de rayas verticales de colores.
Cortaron la señal.
Me quedé estática,
parpadeando ante la televisión antes de reaccionar y salir corriendo de casa,
directo al set donde estaba One Direction.