Una noche no tan tranquila...
Estaba en mi cama, intentando leer mi libro favorito. Eran
cerca de las diez de la noche. Mientras leía, en mi mente resonaban sus
palabras…
- - Suelo ir muy seguido a fiestas y cosas así
La música de la escuela próxima a mi casa se escuchaba en
toda la colonia, cosa que me molestaba bastante: no podría dormir. Así que ideé
leer hasta el cansancio extremo… Pero la voz de Harry era más fuerte que la
música de la fiesta escolar.
“Fiestas y cosas así”…
“Muy seguido”
Gemí y enterré mi cara entre mis almohadas. ¿Cómo es que
podía tener de mi mente a tal grado? Alguien abrió la puerta de mi habitación.
- -¿Qué esperas? – mi hermano apareció
perfectamente arreglado y perfumado. Sin duda no iba a perderse la oportunidad
de acudir a una fiesta, mucho menos si se trataba de una que se hallaba a unos
pasos de la casa…
- - ¿De qué hablas? – me incorporé – No iré a ningún
lado, sabes bien que no es mi estilo
-
Vaaaaammooooosssss – me miró con ojos enormes y
tiernos- Mi hermana gemela tiene que estar conmigo la mayor parte del tiempo…
- - ¡Agh! – exclamé levantándome de un salto. En
realidad no éramos hermanos gemelos, así nos decíamos por que somos muy unidos –
Sólo un rato.
Observaba a las chicas bailar desde una esquina muy apartada
por no decir que invisible. “Yo no podría mover el cuerpo así ni aunque
quisiera” me dije mentalmente.
Escuché la estrepitosa risa de mi hermano, desde el otro
lado del lugar, cerca de la barra de bebidas. Desde luego, ya había hecho
nuevos amigos. Él era casi lo opuesto a mí. Observó que lo miraba.
Tomó una bebida recién preparada con la mano libre- en la
otra tenía la suya – y se encaminó a donde yo estaba.
- - ¿Ya bailando? – me dijo sarcásticamente.
Me tendió el vaso rojo. Cómo
respuesta, le hice una mueca desdeñosa.
- - Vamos, te soltará un poco… Socializa – me dijo
al final antes de irse de nuevo a la barra.
Miré por unos momentos aquel líquido burbujeante.
No tenía por qué quedarme en este lugar por más tiempo… Me
encaminé a la salida, pasando entre los que bailaban, tratando de no resultar
golpeada o que me tiraran la bebida encima.
- - ¿Camille? – escuché a mis espaldas.
“No esa voz. No esa voz tan familiar, por favor NO” pensé.
De inmediato apreté fuerte los ojos antes de darme la vuelta para encararlo.
- - Hola, Harry – le dije con una gran sonrisa.
- - ¡Qué sorpresa que estés aquí! – me miró de pies
a cabeza - ¿Bailas?
Se me escapó una risita tonta.
- - Por supuesto que no – respondí – No es de mis
mayores habilidades, pero gracias.
En lugar de sonar amable y educada, había salido todo lo
contrario de mis labios. Podía imaginar a mi hermano golpeándose la frente con
la palma de la mano a causa de mi mínima capacidad para charlar.
- - Está bien – parecía un poco incrédulo ante mi
negativa – Nos vemos luego entonces
Se dio media vuelta y se alejó, caminaba hacia la pista de
baile… Quise detenerlo y arreglar mi metida de pata, en cambio, me quedé
paralizada, con el vaso en la mano, mirando cómo hablaba con una rubia,
luciendo su brillante y perfecta sonrisa. Quise golpearme a bofetadas.
De repente alguien me empujo. Giré la cabeza para ver de
quién se trataba: mi hermano. Sin duda lo había hecho a propósito. Suspiré,
miré por última vez aquella bebida… Antes de tomarla toda de un jalón. Azoté el
vaso en una mesa próxima, logrando que sus ocupantes me miraran raro.
El ardor en mi garganta era fuerte, comenzaba a sentir algo
mezclado entre mareo, adrenalina y sedantes. Me dirigí al baño de chicas, si
iba a bailar con Harry, tenía que lucir bien.
Me miré al espejo, alboroté mi cabello, amarré la blusa que
traía puesta a la altura de mi cintura y el toque final: desabotoné un par de
botones de mi blusa a cuadros roja.
Una vez afuera, varios chicos me miraban extrañados,
sorprendidos y algunos otros, con ojos de deseo. Esto último me ruborizó, pero
sólo tenía un objetivo.
Logré divisarlo entre la gente que bailaba, cuando me
acerqué más, noté que bailaba con la rubia, demasiado cerca. Entrecerré los
ojos, remangué mi camisa y exhalé de golpe.
De un caderazo y un codazo logré quitarla de encima de
Harry, a quien le dediqué una sonrisa ligeramente apenada. Él me devolvió una
deslumbrante. Comenzamos a bailar: mi cuerpo empezaba a sentirse libre y cada
vez más ligero, mi timidez e inseguridad estaban bien guardados bajo llave.
Sólo era consciente de que nuestros cuerpos se rosaban, a veces más que eso…
La canción terminó y varios aprovecharon para descansar y/o
tomar algo
- - Iré por algo de tomar – me dijo Harry, tomando
mi mano para acercarme más a él. Yo sólo asentí, abrumada.
Mientras veía a Harry alejarse, sentí que alguien me miraba.
Volteé: era la chica rubia, con quien Harry bailaba antes de que yo la
empujara. Se acercó a mí.
- - Así que decidiste salir de la biblioteca – me
dijo con sorna.
- - Así que decidiste ser una zorra esta noche – no
fue lo mejor, pero eso salió. Mi lengua estaba adormecida, impidiéndome
articular bien.
- - ¿Estás ebria? – me miró con cara de asco.
- - No – respondí
a la vez que me tambaleaba un poco, evidenciando lo contrario.
Para colmo, sentí que se me revolvía el estomago. Oh no… Mi
cuerpo se dobló, vomitándole encima a la rubia. Se quedó boquiabierta. Yo tape
mi boca instintivamente, me di media vuelta, sólo para encontrarme a Harry con
dos vasos en las manos. Su mirada iba de mí a la chica y viceversa. Parecía
confundido. Para este punto todos nos miraban. No pude más que salir corriendo.
- - ¡Espera! - escuché a Harry a mis espaldas, pero
no regresé.
Cuando volví a abrir los ojos, estaba en mi habitación,
recostada en mi cama y con a pijama puesta. Varias imágenes bombardeaban mi
mente ya de por sí aturdida…
- - ¿Camille? – mi hermano apareció en el marco de
la puerta de mi habitación. Volteé de golpe, provocándome un mareo espantoso
- - Harry está abajo, pregunta por ti, ¿qué le digo?

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